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Se caracteriza por la fuerza primitiva de sus paisajes en los que
la mano
del hombre, sin estar ausente, suele pasar inadvertida.Una
naturaleza vigorosa se impone al observador tanto en las semiáridas mesetas
del este, entalladas por profundos valles y cañadones, como
en las enhiestas cordilleras occidentales, revestidas de un tapiz
arbóreo,
coronadas de nieves y salpicadas de glaciares y lagos.
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